El blog de Moebius

16Dic/082

La Boca Buenos Aires

Algunos historiadores afirman que en este lugar, junto a la desembocadura del Riachuelo, en el Río de la Plata, fue donde Don Pedro de Mendoza fundó la primera ciudad de Buenos Aires.
La Boca era una zona de tierras bajas y de inundaciones fáciles, fue durante largos años conocida como tierra de nadie, ignorada por los pobladores como sitio poco habitable. Fue un lugar agreste que comenzó a poblarse de inmigrantes griegos, turcos, italianos atraídos por la posibilidad de trabajar en las instalaciones portuarias que habian
Poco a poco comenzaron a levantarse las humildes casas de cinc y de madera que dieron esa fisonomía tan singular. Fueron los genoveses en su mayoría, gente de mar, quienes se radicaron allí, construyendo humildes casas asentadas sobre pilotes para preservarlas de la humedad, estas las pintaban con vivos colores que no eran mas que sobrantes de pintura que sobraban de pintar barcos, de ahi el multicolor de todo el barrio, tambien era corriente ver un bote colgado en la puerta que demostraba la constante amenaza que representaban las inundaciones periódicas devidas a las subidas del rio.

El Viejo Puente de estructura de hierro actualmente en desuso, es el símbolo del antiguo barrio. Era el transbordador a principios de la década que unía la ciudad con la provincia de Buenos Aires a través del Riachuelo. Luego, en 1940, fue reemplazado por el Nuevo Puente de tránsito ligero. Igualmente, por el río, un grupo de boteros unen las dos orillas en un viaje bastante corto desde el barrio de la Boca a la Isla Maciel.
La Vuelta de Rocha es un meandro del Riachuelo, en ella se encuentra la plazoleta Vuelta de Rocha, ubicada en Av. Don Pedro de Mendoza y Del Valle Iberlucea, esta tiene la forma de la cubierta de un barco. En medio se encuentra un mástil de hierro que perteneció al transporte “Pampa” y un monolito indica que se trata de un Lugar Histórico porque sobre la actual calle Rocha el almirante Guillermo Brown había instalado “La Maestranza” y el Arsenal de la Marina.
Como homenaje al extraordinario marino, también se encuentra un busto de escultor Julio C. Vergottini, un cañón que perteneció al buque insignia “25 de Mayo” que comandaba Brown.
No podía faltar la presencia espiritual del Padre de la Patria. Por ello los boquenses le rinden homenaje con un retoño de llamado “Pino de San Lorenzo” bajo cuya sombra José de San Martín redactó el parte de la primer batalla lograda sobre el ejército realista.

El puerto de Buenos Aires, fue el primero de América Latina y en la actualidad comprende 4 sectores, uno de los cuales recibe el nombre de riachuelo, de acuerdo con este pequeño río por el que Don Pedro de Mendoza navegó hasta fundar Santa María de los Buenos Aires. Este curso recibió varias denominaciones. Se lo conoció como “Río Pequeño”, “Riachuelo de los navíos”, “Río de la Boca” y “Río chuelo”, entre otros. Sin embargo, aunque le sería válido, el título de padre mitológico de la ciudad, padece unos de los problemas ecológicos más graves: la contaminación de sus aguas.
Con aproximadamente 64 Km de extensión, nace en el partido de Cañuelas bajo en nombre de Río Matanza, atraviesa 11 partidos de la Provincia de Buenos Aires y el límite con la Capital Federal, pasa a llamarse Riachuelo.
En este recorrido forma una cuenca de 2.240 Km2 en el que viven 3.500.000 de personas que padecen directa o indirectamente las consecuencias de la putrefacción de sus aguas en su salud y calidad de vida.
La contaminación, aparece con los primeros saladeros, hace casi 200 años, acrecentándose con los vertidos industriales, la descarga de tanques atmosféricos y la actividad portuaria .
Con el menor porcentaje de oxígeno que puede existir, desaparecieron todas las formas de vida posibles en estas aguas.

En un descampado que se encuentra al lado del campo de futbol del Boca Juniors encuentro un pequeño santuario del Gauchito Gil con ofrendas de los creyentes, bebida cigarrillos etc.

El gauchito Gil es una figura religiosa, objeto de devoción popular en Argentina. Su fundamento histórico está en la persona del gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez (Pay Ubre, Mercedes, provincia de Corrientes, ca. 1840 – 8 de enero de 1878), de quien se sabe poco con certeza.
Las historias populares varían pero, en términos generales, la leyenda cuenta que Antonio Gil fue un gaucho trabajador rural y que una viuda adinerada se enamoró, o tuvo un romance, con él. Esto le hizo ganar a Gil el odio de los hermanos de la viuda y del jefe de la policía local, que la había cortejado. Dado el peligro, Gil dejó el área y se alistó para pelear en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. Luego de regresar, fue reclutado por el partido Liberal para pelear en la guerra civil correntina contra el partido opositor Autonomista, pero desertó.
Finalmente capturado, fue colgado de su pie en un árbol de algarrobo, y muerto de un corte en la garganta. Gil le dijo a su verdugo que debería rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo, quien estaba muy enfermo; el verdugo así lo hizo y su hijo sanó milagrosamente. Él le dio al cuerpo de Gil un entierro apropiado, y las personas que se enteraron del milagro construyeron un santuario, que creció hasta hoy día.

La historia del tango Caminito presenta dos fuentes de inspiración .
Las estrofas de Gabino Coria Peñaloza surgieron de un “Caminito” de Olta (Límite entre La Rioja y San Luis), sin embargo en la música existe otra musa para el recordado Juan de Dios Filiberto, según sus palabras...” en 1904, pasaba yo por esta curva; iba yo a mi trabajo. Mi oficio era mecánico...” después de muchos años, siendo músico, en 1923, pasé un anochecer, añorando aquellos tiempos; recordé a una chica que se asomaba a una ventana y me salieron unos compases de la canción “El Caminito”, que recién en 1926 terminé”. La melodía y los versos, nacen a kilómetros de distancia y se funden para consagrar una vez más, en todo el mundo, un tango argentino.

Tango Caminito (1926)

Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar

he venido por última vez,

he venido a contarte mi mal.

Caminito que entonces estabas

bordado de trébol y juncos en flor,

una sombra ya pronto serás,

una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue triste vivo yo,

Caminito amigo yo también me voy.

Desde que se fue nunca más volvió,

Seguiré sus pasos Caminito adiós.

Caminito que todas las tardes feliz recorría

cantando mi amor,

no le digas, si vuelve a pasar,

que mi llanto tu suelo regó.

Caminito cubierto de cardos,

la mano del tiempo tu huella borró.

Yo a tu lado quisiera caer,

y que el tiempo nos lleve a los dos.

Letra: Gabino Coria Peñaloza

Música : Juan de Dios Filiberto

Quinquela Martín,
Benito
(1890-1977)


Pintor y muralista argentino. Fue uno de los “Pintores de La Boca”. Con un estilo naturalista, la temática de su obra giró, sobre todo, en torno a los barcos y las labores portuarias en general. Se le consideró el pintor del riachuelo por su tratamiento de los temas portuarios.Abandonado a poco de nacer, permaneció en un orfanato hasta que, a los seis años, el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina decidió adoptarlo. Empezó su formación en una escuela de enseñanza en la que únicamente permaneció dos cursos ya que, con tan sólo nueve años, tuvo que empezar a trabajar en la carbonería paterna.
Posteriormente, y hasta que cumplió los quince, fue obrero portuario de La Boca; su trabajo consistía en trepar a los barcos para llenar las bolsas vacías de carbón y cargarlas en los carros. Esta actividad la completaba con la participación activa en la política de La Boca. Pegaba carteles y repartía pasquines a favor del doctor Alfredo Palacios.
En 1907 ingresó en una modesta academia de dibujo de su barrio para estudiar pintura con Alfredo Lazzari. Desde entonces se dedicó a la pintura. Conoció a Juan de Dios Filiberto, un estudiante de música con quien mantuvo una estrecha amistad. También conoció al, por entonces, director de la Academia de Bellas Artes, Pío Collivadino, que le ayudó a iniciarse en el dibujo de retratos y a incorporar el color a sus obras.
En 1918 decidió cambiar su nombre (Benito Juan Martín) por el de Benito Quinquela Martín, eliminando el nombre de Juan y adaptando el apellido de su padre adoptivo a la pronunciación italiana. Con su nuevo nombre, el 4 de noviembre, exhibió sus pinturas en la Primera Exposición Individual de la Galería Witcomb. La muestra fue un éxito y los críticos hablaron de la aparición de un original pintor, con técnica, estilo y mensaje propios.
A partir de este momento empezaron sus recorridos por el mundo. En 1921 realizó su primera exposición internacional en Río de Janeiro. Su primer viaje a Europa lo realizó dos años más tarde, concretamente a Madrid. En 1925 llegó a París, dos años más tarde a Nueva York y en 1929 a Italia, donde Mussolini lo nombró su pintor predilecto “porque sabe retratar el trabajo”. Todos estos viajes lo separaban de sus padres; de ahí que rechazara una invitación a Japón para quedarse junto a ellos en el barrio argentino de La Boca.

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Comentarios (2) Trackbacks (0)
  1. Como argentina me siento orgullosa de tener en mi querido país lugares tan emblemáticos, pintorescos cargados de historia y tan coloridos como paleta de pintor como es la Boca. Excelente su muestra y descripción, realmente es un placer como Usted muestra nuestro país con amor obejetividad fotos extraordinarias y sobre todo respeto-

  2. Excelentes fotos!!!
    Es uno de los barrios más coloridos y pintorescos de Buenos Aires. Cara a cara con el Riachuelo, un paisaje de aguas olorosas, puentes y barcos, nos recuerda a aquellos tiempos de la inmigración y la construcción de la ciudad. La Boca es un barrio antiguo, simple, con muchas casas derruidas, por la Vuelta de Rocha nos podemos deleitar con las casitas de chapas y colores que supieron ser populosos conventillos y hoy lucen como ateliers de artistas y artesanos. En Caminito vemos el arte al aire libre, la artesanía y el aprovechamiento turístico de la zona con comercios y restaurants para la ocasión.El tango como distintivo de la ciudad, con parejas que bailan y posan para la foto. Por ahí cerca tenemos la casa museo de Benito Quinquela Martín, la Fundación Proa y la famosa Bombonera. La Boca es uno de los barrios que es imperdonable no conocer en una visita a Buenos Aires.

    Josefina A. – Hoteles Buenos Aires Capital


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